domingo, 15 de marzo de 2009

XXXI Cross Popular Festa El Calvari Benidorm

El Cross del Calvari es la carrera más corta en la que he participado hasta el momento, ya que las anteriores han sido, a excepción de la carrera del 9 d'Octubre, de media-larga distancia. Por eso, tenía un poco de dudas sobre cómo afrontarla, ya que aun no controlo muy bien los ritmos de carrera que mejor me vienen, y en una carrera tan corta, no sabía si conservar o atacar. En fin, lo que más me preocupaba era mejorar las sensaciones que tuve en mi anterior carrera (Media de Orihuela), con un lamentable bajón físico que me hizo acabar arrastrándome y sufriendo más de la cuenta. Así que, si algo sabía era que tenía que correr con cabeza, e ir de menos a más (la sensación de ir clavado y que todo el mundo te adelante es algo realmente duro a nivel psicológico). Así que, bajo esta premisas, me dirigí a la zona de salida donde había un gran ambiente, ya que antes de la prueba absoluta, se celebraron varias de categorías infantiles, lo que hizo que se retrasase bastante el inicio de la nuestra). El circuito era totalmente llano, de 7400 metros y discurría por el centro de Benidorm, por la Av. Mediterráneo  por la playa de Poniente. El día era soleado, demasiado caluroso para correr, y el ambiente de espectadores era enorme.
Tras un largo periodo de tiempo de espera, el cual aprovechamos para calentar, estirar y conversar con otros compañeros de batalla, por fin nos llaman a filas y nos ponemos en posición de salida. La impaciencia se apoderaba de los cientos de runners que allí nos congregábamos, pidiendo con silbidos y palmas el comienzo del evento. Por fin la salida. Todo el mundo ansioso por correr, trotar, coger posición, abrirse paso, etc. Así transcurrió el  1er Km, hasta que se abrió un poco la carrera. Yo tenía claro que no iba a sufrir, así que busqué un ritmo cómo y empecé a hacer mi carrera, a mi ritmo. Al principio, me adelantó un gran número de corredores, pero yo a lo mío. Tras una primera vuelta corta, pasamos por línea de meta, y el público rugía a nuestro paso. Ahora tocaba un recorrido largo, con dos vueltas por el paseo y Av. Mediterráneo. Durante la primera, continué con mi ritmo cómodo, aunque algo lento, el cual fui poco a poco aumentando, sin cambios bruscos. Cada vez me encontraba mejor, e incluso empecé a adelantar a algún que otro corredor (diossss!! Que moral da eso!!!). El recorrido estaba bastante animado de gente, muchos extranjeros, pero en la zona de la playa, al ser zona peatonal, había momentos en los que se hacía casi imposible correr sin esquivar paseantes despistados que además se mosqueaban cuando pedías paso. La segunda vuelta conseguí llevar un ritmo bastante bueno, notando en algunas ocasiones que iba al límite, pero al quedar cada vez menos metros y al ocasional adelantamiento de corredores, se hacía muy llevadero. Eso sí, el calor estaba empezando a hacer mella, y estaba deseado llegar para hidratarme bien. Sin más, con un buen ritmo, superándome a mí mismo y marcando un buen crono, me planté en la meta.

Tiempo oficial: 36:10 (a 4:53 m/km)
Posición de llegada: 130   (224 entrados en meta)

Tras la meta, botellita de agua, camiseta conmemorativa y a estirar un poco. Había conseguido superar la prueba. Muy buenas sensaciones para una carrera corta, que me sirven para sobreponerme del batacazo de la prueba anterior y para aprender a correr con cabeza.

Fotos de Gema

domingo, 8 de febrero de 2009

Media Maratón de Orihuela (08-02-09)

Tras haber fracasado mi participación en la Media Maratón de Santa Pola, me he apuntado a la Media de Orihuela, con unas ganas enormes tanto de participar como de mejorar un poco la marca de mi primera carrera. Era mi reválida, la posibilidad de superarme a mí mismo y mejorar mi tiempo. Así que, con mucho ánimo, madrugué y me reuní con dos compañeros (Jacinto y Andrés, ambos del Club de Atletismo Benidorm), para dirigirnos a la Vega Baja. Cabe destacar llevo arrastrando unas molestias desde hace unas semanas en la tibia izquierda, y no iba muy confiado de poder terminar sin sufrir. En fin, el ánimo lo puede todo. Una vez allí, aparcar, recoger el dorsal y a calentar. Pese a ser un día frío, había bastante ambiente, tanto de corredores como de público. Esta era mi segunda Media, pero los nervios eran los mismos: el ambiente, los trofeos ya preparados para entregarlos, el arco de salida, speaker, etc. vamos, que las molestias de la tibia ni asomarse. Después de calentar y estirar un rato, nos hicimos unas fotos para la posteridad con otros miembros del Club que también iban a participar, y después, a situarse en la salida. Ya entre la multitud, los nervios desaparecieron y sólo quedaba concentrarse en miles de metros de asfalto que tenía por delante. A las 10:30 se dio la salida, y empezamos la batalla, animados por el numeroso público que se congregaba en la plaza donde se situaba la salida. El recorrido discurría por el centro urbano de Orihuela y constaba de una vuelta de unos 8 km, y dos iguales de casi 7, todos ellos llanos. Durante los primeros kms, no noté molestias en la tibia y me encontré muy bien, lo que me hizo cometer un gran error: seguir el ritmo de Jacinto. Como no tengo experiencia suficiente como para marcar mi propio ritmo, me dejé llevar por mi compañero, y claro, al principio las fuerzas acompañan perfectamente, pero en el Km 4 empecé a notarme cansado, flojo y empezó a darme un bajón tremendo. Mi ritmo medio es aproximadamente 5:15-5:30 m/km recorridos cortos, pero ahora estábamos en el Km en 19:40 aprox... por debajo de 5!!! Así que, reduje la marcha en intenté encontrar un ritmo más adecuado a mis capacidades. Pero fue imposible. Estaba totalmente fuera de ritmo, con las fuerzas justas y lo que es peor, con la moral por los suelos. En la 1ª vuelta, se callejeaba mucho, con recorridos de ida y vuelta por la misma calle, lo que hacía ve a los corredores que iban delante y que ya volvían, entre los cuales vi a mis compañeros de viaje. Al paso por el Km 8 (la primera vuelta), los ánimos de la gente me dieron un poco de fuerza para afrontar los 2/3 que me quedaban por delante. A medida que avanzaba la carrera, mi cansancio aumentaba de manera exponencial, se me hacían eternos los Kms y no podía encontrar un ritmo cómo (aunque fuera lento). Además, estoy acostumbrado a correr con música, y se me había olvidado el mp3. En fin, todo iba dirigido a que iba a ser un suplicio hasta cruzar la meta. Las dos vueltas que quedaban, constaban de un tramo largo de ida y vuelta hacia las afueras, prácticamente sin gente (con ambientación musical en el extremo final), y un callejeo por el casco antiguo, con algo más de público. Durante el transcurso de esas vueltas, mi sufrimiento llegó el extremo, y prácticamente no tengo muchos recuerdos que contar, salvo mis propios ánimos a fin de poder llegar al final del calvario. Es decir, iba en piloto automático, auto convenciéndome de que ya estaba hecho, que no faltaba nada y que algún día me reiría de aquello. La sensación de mareo y flaqueza era tal, que me paré en varias ocasiones a recoger botellas de agua tiradas por otros corredores para refrescarme e hidratarme. Eso sí, ni una molestia en la tibia. Y en esas condiciones me plante en el último Km, con los ánimos de algunos vecinos que me motivaron a terminar (la idea de la retirada me la planteé varias veces). Último giro y a 100 m., la meta. Como pude llegué hasta ella, y sin fuerzas para más, me paré bajo el arco. Por fin!!! Pero... allí no había nadie!!! Los cuatro corredores que llegamos a la vez, nos miramos sin saber qué pasaba. Pues la explicación era que, ese era el arco de salida, pero no el de meta. Éste estaba al otro lado de la plaza, y prácticamente no se veía. Además, nadie avisaba de aquello, ni había vallas indicando la dirección a seguir, ni había casi público animando. Así que, ya sin fuerzas, intenté seguir a algunos corredores que sí que sabían por dónde había que continuar para completar los casi 200 m. que me quedaban. Con lo que me quedaba (prácticamente andando) hasta el final. Ahora si... la meta, el fin del suplicio.

Tiempo Oficial: 1:57:55   (5:35 m/km)
Posición de llegada: 953 (1038 entrados en meta)

Después de llegar, recogimos la bolsa del corredor (camiseta técnica, calcetines, agua, bollo chocolate, zumo, bolsa de naranjas, información turística de Orihuela). Hasta pasados unos minutos, después de beber varias coca colas, chocolate, etc. no empecé a reaccionar y poder mantener una conversación con fluidez. El esfuerzo del principio y de la prueba en sí, me han pasado factura, y pese a que he bajado más de 10 minutos mi marca, he sufrido mucho más que en la 1ª Media. Tengo que aprender esto para el futuro, porque esto de sufrir no debe ser muy bueno. La próxima mejor.


Como se puede apreciar, mi cara en la línea de meta era un poema

viernes, 31 de octubre de 2008

X Millas de L'Alfàs del Pi (31-10-2008)

Las X Millas de Alfaz se presentaba como una carrera atractiva y diferente por varios motivos: la participar en una carrera larga, aunque de distancia intermedia (16 Km), perfil rompe piernas, paisaje espectacular, salida y llegada en pista de Atletismo). Así que, con mucha motivación, me presenté en la pista de atletismo con algunos compañeros (Jacinto y Andrés) para participar en la 1ª edición de esta carrera. El día amaneció lluvioso, aunque no hacía frío, lo cual desmotivaba un poco, pero qué le íbamos a hacer. Una vez recogidos los dorsales, las típicas fotos de rigor y a calentar  y estirar un poco. El día se iba abriendo, y el sol empezaba a  aparecer, así que los ánimos aumentaban junto con los nervios y la emoción. El calentamiento por la pista (aún con charcos  por la lluvia de la noche anterior) acompañado por la multitud de participantes ya daba paso a la concentración y la euforia de los minutos previos a la salida. El recorrido era muy completo, salida desde la pista de Atletismo, breve callejeo por el centro del pueblo, bajada hasta la playa del albir y breve recorido por 1ª línea de playa, subida al faro (con sus vistas espectaculares). Desde allí, regreso al pueblo con llegada a la pista.
A las 10 en punto se daba la salida, recorriendo la pista para dirigirnos al centro del pueblo. Mucha gente en la zona del polideportivo animando a los corredores, lo cual se agradece. Tras el callejeo por el centro de L'Alfàs del Pi (algo escaso de público), cogimos dirección a la playa del Albir, en un descenso de 1 Km aproximadamente, muy cómodo, pero reservando porque sabía que lo duro era volver a subir por el mismo sitio. Al paso por la Playa del Albir el sol ya había hecho su aparición, lo cual favorecía de manera espectacular la práctica del running. Hasta ese momento, el ritmo que llevaba era muy bueno, aunque sabía que en breve ya venía lo bueno: el ascenso hasta la entrada del camino que lleva al faro, con una subida muy, muy dura y constante. Este tramo fué de lo más duro de la carrera, porque básicamente no me lo esperaba y se me hizo interminable. Llegando a la entrada del camino del faro, avituallamiento que me vino de perlas, y se suavizó un poco la pendiente. En esta zona volvía a haber algo de público animando, lo cual se agradecía mucho. El camino hacia el faro eran unos 5 km entre ida y vuelta, con desnivel ascendente, aunque con algunos toboganes intermedios. Discurre por el lateral de la Serra Gelada y tiene unas vistas espectaculares de la Playa del Albir, la bahía de Altea y hasta de Calpe. Todo esto no se aprecia mucho cuando vas corriendo, con la lengua fuera y sufriendo al máximo. En este tramo, nos cruzamos con la cabeza de carrera y el resto de corredores que ya han dado la vuelta al faro. Con mucho esfuerzo llegamos hasta la última rampa que daba acceso al faro (la más dura de todas), y al rodearlo pudimos ver las impresionantes vistas durante unos segundos. Ahora tocaba bajar, y al hacerlo nos íbamos cruzando con los corredores que vanían por detrás. Animando a los conocidos y recuperando en las bajadas, llegamos de nuevo hasta la zona del Albir, para dirigirnos al pueblo. En este tramo, Jacinto iba muy bien y empezó a sacarme distancia poco a poco. A llegar a la subida final, esa que tan fácil bajamos al principio, las fuerzas no aparecían por ningún sitio y parecía no tener fin. Con la energía en la reserva, conseguí llegar hasta el pueblo y allí me esperaban mis padres, Gema, Chuni y Raquel animándome y haciéndome fotos. Un gran apoyo que me ayudó a cubrir estos metros finales que daban acceso al polideportivo y a la pista de Atletismo (donde en los metros finales me adelantaros varios corredores sprintando...dioooosss! De dónde sacaran las fuerzas esta gente?). Y así crucé la meta, contento con la experiencia y con la carrera en general.

Tiempo oficial: 1:22:33
Tiempo real: 1:22:29   (a 5:08 m/km. Un tiempazo que me animó a pensar que podría bajar de 2 h. en una media)
Posición de llegada: 193   (291 llegados a meta)

Satisfecho con el esfuerzo y el resultado, pasé por los diferentes stands (camiseta técnica conmemorativa, coca cola, agua, etc.) y después a reunirse con los fans que habían venido a animar.

domingo, 26 de octubre de 2008

Carrera Popular 9 d’Octubre Altea (26-10-08)

Aunque con algunos días de retraso debido a la lluvia, por fin hemos podido disfrutar de esta carrera, de la que tan bien me habían hablado.  Una hora antes del comienzo, acudimos la zona de salida (Plaza del Ayuntamiento de Altea) para recoger los dorsales. En esta ocasión, he quedado con Jacinto y con su mujer que también se ha animado a correr. El día amaneció incierto, amenazante de lluvia, así que igual nos tocaba mojarnos. Pese a ello había mucho ambiente, tanto de corredores como de espectadores en la zona de salida, lo que hizo aparecer el cosquilleo interno típico. Según nos ha informado, la carrera tiene algo más de 8 km, y hay que dar dos vueltas al mismo circuito. No hicimos unas fotillos, y , después de un ligero calentamiento con los correspondientes estiramientos, nos colocamos en la línea de salida. Además, se abrieron las nubes y apareció el sol: perfecto!. A las 10 en punto dieron el pistoletazo de salida, y se lanzó la carrera. Empezamos con un buen ritmo, mucho más alto del que yo estaba acostumbrado, pero la verdad es que me dejé llevar y podía aguantar.  La primera vuelta sirvió para reconocer el terreno, y comprobar que no era precisamente llano, ya que tenía dos subidas intensas, que luego se bajaban, pero que picaban un poco. Más o menos la mitad del recorrido se hace por las afueras del municipio, por lo que el público en esa zona era escaso o inexistente.  Al paso de la primera vuelta, volvía a haber una gran ambiente, con mucha gente animando, speaker, música, etc., lo que animaba mucho para afrontar lo que restaba de carrera. En esa segunda vuelta las fuerzas ya no eran las mismas, y aguanté todo lo que pude el ritmo que marcó Jacinto, pero al llegar a la 2ª subida, mis fuerzas  empezaron  a bajar ligeramente pese a los ánimos de mi compañero, que subía muy ligerito. Nada, marqué mi propio ritmo y así recorrí el km y medio que me quedaba para llegar a la meta. Ya enfilando los últimos 200 m. la gente no paraba de animar, el speaker y la música aportaban su granito de arena y además, el tiempo que levaba era muy bueno, así que los últimos metros, pese a que me adelantaron varios corredores esprintando, fueron muy llevaderos.  Tras la meta, agua, coca cola, chocolatinas y camiseta conmemorativa. Al final pasamos una buena mañana, con muy buen tiempo y con una carrera muy recomendable, a la que, debido a la cercanía, seguramente volveré en próximas ediciones.

Tiempo oficial:    41:56
Posición de llegada: 166 (264 entrado en meta)





domingo, 25 de noviembre de 2007

Media Maratón Benidorm (25-11-07)

La Media Maratón de Benidorm, mi primera carrera. Esta frase basta para resumir lo que significó para mí esta carrera. PRÓLOGO:   Empecé a correr por casualidad unos 5 meses antes, más que nada por perder peso, sin imaginarme que en poco tiempo me embarcaría en esta gesta. Sin plan de entrenamiento, sin noción alguna, sin referentes, ...nada, correr por correr. A los dos meses, en mitad de verano, mi amigo Horacio, que también había empezado a correr de la misma manera que yo, me comentó que un amigo que teníamos en común iba a correr la Media Maratón de Benidorm. Claro, estábamos de copas, entradita la noche, nos envalentonamos y cerveza en mano, con brindis incluido nos propusimos, hacerla nosotros también. ¿Por qué no? Así que, desde ese momento teníamos tres meses y medio aproximadamente para prepararnos para nuestro gran reto: participar y terminar la Media de Benidorm.
Pues nada, yo continué con mi plan de entrenamiento, que consistía en correr cuando podía (uno o dos días por semana) y con mis propios métodos (es decir, ir aumentando los kms paulatinamente, al ritmo que me apetecía). En resumen, llegué a la media como si no hubiera entrenado prácticamente nada. Ignorante de mí, no sabía lo que me esperaba... Con todo esto, llegó el esperado fin de semana. Con los nervios en aumento según se acercaba el gran momento, el día de antes fuimos los dos a por nuestro dorsal. Que ambiente, no lo olvidaré nunca. Muchísima gente con su dorsal, deambulando por la plaza del Ayuntamiento, hablando de carreras, de tiempo, de velocidades, de ir con el práctico de 1:30 h. (que sería eso?), se oían comentarios tales como "voy a ver si hago 1:20", y yo me preguntaba, "pero... eso se puede elegir o programar? ¿No se corre y lo que salga? Había stands con zapatillas, camisetas, geles especiales para correr, calcetines técnicos...dios!!! El mundo del running se abría ante mí!!! Horacio y yo estábamos embriagados por aquel seductor mundillo que nos hacía especiales: estábamos a punto de ser medio maratonianos, ojo!. Tras recoger el dorsal y mientras tomábamos una coca cola, conversábamos sobre el evento, aún con la embriaguez y la emoción del acontecimiento. Ya sólo quedaba descansar para el día siguiente.

Y por fin el gran día. Con la equipación preparada desde la noche anterior, me vestí mis mejores galas para la ocasión. El día se alzaba frío y lluvioso, pero daba igual, era mi día. Los nervios y la emoción se habían apoderado de mí y me llevaban en volandas. Quedé con mi compañero de aventura una hora antes, y mientras me dirigía a lugar de encuentro, caminaba por el recorrido por el que pasaría más tarde corriendo, y que en ese momento ya estaba siendo transitado por los corredores de la Maratón, que se celebraba a la misma vez que la media, aunque con salida hora y media antes: Dioooosss, que emoción, esto ya se me ha ido de las manos!!! Tras encontrarme con mi compañero, y despojarnos de nuestros ropajes, nos ponemos a trotar suavemente, más que nada para combatir el frío. Nos encontramos con Jacinto, otro compañero que también se estrenaba como nosotros con su primera media, así que nos dirigimos hacia la salida para iniciar nuestra gesta. Era increíble, más de 2000 personas apelotonadas esperando el pistoletazo de salida. Un gran ambiente, música, un speaker animando, ...qué más se podía pedir? Además, el cielo se abría un poco, aunque seguía haciendo frío y viento. Tras unos minutos de intensa espera con conversaciones nerviosas, sonrisas tensas, ejercicios que simulaban estiramientos, etc. por fin sonaba el disparo: varios meses de entrenamiento que nos habían llevado hasta ese momento y por fin echábamos a correr. La carrera en los primeros Kms no tuvo mucho que comentar: trascurrió por la av. Mediterráneo, con giro en l'Ametla del Mar, y vuelta por el mismo sitio (por el otro carril). Atravesamos por la c. Gambo, Palmera y Paseo de la Carretera hasta la Playa de Poniente. Durante este tramo mucha aglomeración de gente que impedía correr con libertad, y en el centro de Benidorm, mucho ambiente de gente animando. Después recorrimos en su totalidad la Playa de poniente, hasta paseo Tamarindos y vuelta a Paseo de la Carretera. En este tramo, menos gente, empezaba a notarse el cansancio, pero era llevadero. Nos habían doblado como rayos varios grupos de los Maratonianos; Jacinto, que iba con un par de acompañantes, empezaban a adelantarse, pero Horacio y yo continuábamos a nuestro ritmo, sin prisa. Al llegar al centro de Benidorm, cruzamos hacia la Playa de levante por las calles del casco antiguo, y Horacio empieza a notar molestias.  Nos continúan doblando participantes de la Maratón, que fieras. Durante el tramo de Levante hasta el Rincón de Loix, Horacio comenta varias veces que va tocado y que no sabe si va a poder seguir. Le animo todo lo que puedo, porque yo también voy tocado, pero en el 14 más o menos, nos paramos para que mi compañero estire un poco. Tras un minuto, me dice que siga yo, porque no sabe si va a poder continuar. Esperamos unos segundos por si puede retomar la marcha (no tenemos prisa, hemos empezado juntos y hasta ese momento, se me hacía inimaginable no acabarla juntos). Él me insiste, que siga porque seguramente no va a pode continuar. Con rabia, tristeza y sentimiento de culpa continúo yo solo los kilómetros que restan. Como he parado, mi intención fue recuperar el tiempo perdido, e intenté tirar un poco hasta llegar al grupo en el que estábamos antes de parar, pero tras un kilómetro mis fuerzas bajan de manera fulminante, hasta que sólo puedo correr en modo piloto de emergencia. Quedaba la parte más dura, el trayecto de ida y vuelta hasta la  la carretera general por l'Ametla del mar y la av. del Mediterráneo hasta la Plaza del Ayuntamiento. La soledad de esos kilómetros, el fuerte viento y el cansancio hicieron de los últimos 5-6 kms un autentico suplicio. Los realicé por instinto, con las fuerzas justas para correr (o algo parecido) sin que el fuerte viento me desequilibrara (las vallas publicitarias caían fuertemente empujadas por el viento), beber en el avituallamiento y poco más. Ya enfilando los 2 últimos kilómetros era consciente de que mi velocidad era la misma que si estuviera andando ligero, pero no podía pararme. A 500 metros, empieza de nuevo a escucharse los ánimos de la gente que se vuelve más numerosa según me acerco a la meta. Oigo que gritan mi nombre: un compañero de trabajo que me anima, y al que no puedo más que localizar con mis ojos y decirle con la mirada que voy mas muerto que vivo. Ya sólo quedan 200 m., estoy cerca del puente por el cual hemos pasado tras la salida, y la gente se agolpa aplaudiendo y animando. Yo realmente no oigo nada, sólo quiero llegaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar!!!. Pasado el puente ya se ve al fondo la meta, y poco a poco (muy poco a poco...) me acerco a la cuestecilla ascendente que da acceso a la plaza del Ayuntamiento. La "cuestecilla" era la guinda/puntilla al calvario que llevaba padeciendo desde hacía dos horas, pero, aunque interminable, la superé: a 15 metros la gloria.
Y por fin la meta, el lugar donde había empezado todo, el cual llevaba deseando cruzar hacía muchos kilómetros, por fin se alzaba sobre mí. Lo había conseguido, había terminado mi gran reto. Eso sí, mi estado era lamentable. Tras quitarme el chip y recibir algunos obsequios (trofeo, fruta, agua chocolatinas, ...) me encontré con Jacinto y nos hicimos unas cuantas fotos abrazándonos por la emoción. Una vez recuperado el aliento y cuando ya no pensaba que se podía ser más feliz, apareció mi amigo Horacio que también (con su propio sufrimiento extremo) había conseguido terminar. Ahora sí, la gesta había terminado.
Tiempo oficial: 02:09:54 Que más daba el tiempo! Había terminado! Y aún la gente me preguntaba...¿has ganado? Sin comentarios...
Mi primer pensamiento tras cruzar la meta fue que no iba a volver a repetir ese sufrimiento en la vida, que como experiencia estaba bien, pero una y no más. Pero a medida que iba asimilando lo que había conseguido, poco a poco, algo cambió dentro de mí. ¿Podría mejorar esa marca? El germen del espíritu runner había comenzado a crecer dentro de mí.